La provincia de Neuquén se ubicó entre las jurisdicciones con mayor carga impositiva en concepto de la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene (TISH), junto con Buenos Aires y Salta.
En Neuquén, este impuesto continuó siendo el más representativo en términos de recaudación municipal, a pesar de los cuestionamientos recurrentes por la falta de proporcionalidad y la ausencia de una contraprestación directa para los contribuyentes.

En términos comparativos, Buenos Aires encabezó el ranking con un promedio de 4,6 pagos de tasas municipales por locación provincial, seguida de La Pampa (4,5) y Jujuy (4,0). Neuquén, con un promedio de 1,8 pagos, se ubicó en un nivel intermedio pero con una fuerte presencia de la TISH como principal componente impositivo.
Cada empresa afrontó en promedio 7,4 pagos de tasas municipales, mientras que cada locación municipal reportó 1,4 pagos. Este estudio permitió identificar las provincias y municipios con mayor carga tributaria, así como los principales problemas vinculados a la proporcionalidad y contraprestación de los tributos.
Además, el estudio de la UIA identificó a Neuquén entre las provincias con mayores niveles de doble imposición. Empresas y contribuyentes denunciaron la carga excesiva que supone la superposición de tributos sobre una misma base imponible, lo que afectó la competitividad de las empresas radicadas en la provincia.

El contexto tributario neuquino se enmarca en una tendencia nacional de aumento de la presión fiscal a nivel municipal. En 2024, se crearon seis nuevas tasas a nivel país, lo que elevó la cantidad total de tributos municipales de 78 a 84.
Con la persistencia de estos tributos y la ausencia de mecanismos de compensación proporcional, la carga fiscal sobre las empresas neuquinas continuó generando preocupación en el sector productivo.
La estructura impositiva provincial, con la TISH a la cabeza, reflejó una realidad común a varias provincias, donde la recaudación municipal se sostuvo sobre tributos que, en muchos casos, carecieron de una contraprestación tangible para los contribuyentes.
Tasa vial y «desproporcionalidad»
En el caso de la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene (TISH), junto con la Tasa de Habilitación de Actividades Económicas (THAE) y la Tasa de Abasto, la proporción de pagos sin un servicio claramente identificado alcanzó niveles elevados.
En Neuquén, este problema fue notorio, dado que los contribuyentes que respondieron la encuesta de la UIA advirtieron una falta de proporcionalidad entre los montos abonados y los beneficios recibidos.
La ausencia de una relación clara entre el tributo y un servicio específico desdibujó la naturaleza jurídica de las tasas y las acercó más a un impuesto encubierto, según se indicó en el estudio.
En este contexto, la Tasa Vial también generó controversia por su impacto en el sector productivo y su posible superposición con otros gravámenes.
La coexistencia de la Tasa Vial con otras cargas fiscales intensificó la presión tributaria sobre las empresas, en un escenario donde las tasas municipales ya representaban un factor de costo significativo.
